Un grupo de hombres y mujeres no muy numeroso vive en una cueva situada en un paisaje no del todo adverso. La cueva tiene a su ingreso, en el exterior, un espacio pequeño, de un par de zancadas, luego del cual los matorrales ocultan el conjunto. El otoño está avanzado y, sin embargo, solo un hueso cuelga con algo de carne maloliente en lo más oscuro de la caverna. Fuera, en el pequeño espacio que hace de antesala, reservado para los meses cálidos, se encuentra Ur, que ha salido buscando no recuerda qué.